jueves, 14 de julio de 2016

En la peluqueria

Seguido el par de horas alimentando el físico que también refleja el ser, ocurre el hecho que te adentra a la pregunta de qué es justo y que no, dónde y qué es lo cierto y que no , y en las opciones o se ríe o se termina en el otrora juicio de la experiencia de vida, en donde sin lugar el derecho a la defensa y a la réplica es tan necesario como válido.
Y en ese ir y venir , salen los sentimientos aflorados entre risas y carreras , aún dejando de hacer lo que sea para ir en busca de la llamada abundancia o para otros escasez y un sin fin de sinónimos .
Y en ese momento donde somos espectadores , y sin duda no se discierne lo que se siente , no queda sino volver al punto de origen, buscar el equilibrio de esencia y repetir , lo importante que es la congruencia dentro de la también incongruencia , sigue al fin siendo la única y siempre elección para vivir .
Retomamos el lápiz y papel , o el teclado y los dedos , y con el corazón en mano , cuál es la cuartilla para hoy compartir y con cuál matiz se desea empezar, en la abundancia como un todo desde la creación de Dios o la limitada creencia tan fácil de atraer y además ser humanamente parte nacida y afianzada de cada personaje del mismo escenario de montaje y vivencia .
Al siempre catedrático y profesor de aquel entonces , en donde con estilo y coherencia , y en grato formar , dejó en este sentir aquella frase tan memorable.
Y es que esa congruencia en medio de la incongruencia , sigue siendo el sentir del corazón en medio de muchos en donde por ser congruentes al mundo, son incongruentes de alma.
En la historia de lugar, donde cualquier creación surreal forma parte del cotidiano, y nuevamente la elección, y hacia dónde apunta el grafito de la escritura o el teclado que describe.
Sumamos al infinito donde la creación es ilimitada .
Alienando fue la palabra, alineando queda el resonar .
Mirella

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