miércoles, 17 de febrero de 2016

Maestro a la sombra

La pared es un maestro a la sombra.
Mi maestro repite la frase y resuena en el vuelve a conectar con lo que es, lo que es.
La pared regresa lo que tu le envías y además en la dirección que lo haces, con la misma energía y emoción que sientes, variando desde lo suave, lo más fuerte, arriba o abajo.
Tan coherente suena y tan real es cuando lo devuelve.
Al observar cada palabra, frase, y pensamiento creado, podemos recibir justo aquello que enviamos, y si nos adentramos más, podemos también comprender cuanta energía de disfrute invertimos en ello, consciente o inconsciente.
Es interesante la comprensión que conlleva esta paradoja de vida, que no es sino el simple espejo que nos muestra, y la simple pared que nos rebota lo que nosotros le damos. Y así de simple es la vida, con la alegría que hablamos, obtenemos la vibración de lo que se devuelve, con el amor que emanamos, recibimos la conexión del universo, con la palabra que expresamos, resonamos en gratitud ante la vida. 
Entender lo que es en la aceptación de que así es, nos trae un movimiento indagatorio entre lo que es y lo que pensamos, entre lo que es y lo que creemos, entre lo que es y lo que vemos.
Y la vida nos ha creado para aceptarnos como somos y con lo que somos, como venimos y a lo que venimos, y es así sin tener que hacer nada, sino solo SER.
Tenemos que ser amorosos, para vivir en amor, tenemos que ser felices para vivir en felicidad, tenemos que ser alegres para vivir en alegría, y por ende entender la vida desde lo macro de Dios.
Sin la oscuridad no hay luz, ambas son necesarias en la creación de Dios.
Sin la pared no hay sombra...sin el espejo no hay reflejo...sin la vida no hay otra vida después, todo es necesario y todo es tal cual es.
En la creación del amor, se renueva el sentir y se crea un nuevo estado de evolución del ser.
En la gratitud de la pared, de la sombra, del espejo y del reflejo, y sobre todo en el maestro que ilumina aclarando la percepción del entender lo que no siempre se comprende.

En la luz siempre,
en el amor vibrando,
y en la esperanza viviendo.  

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