domingo, 18 de octubre de 2015

Universidad Católica Santa Rosa. Caracas.

Practicar el contrastar, permite disfrutar de aquello que se nos muestra más allá de lo que vemos, vivimos y nos encontramos.
Te sorprende encontrar lugares desconocidos en tu misma ciudad, al igual que te honras de poder analizar y sentirte sensible, ante el esfuerzo y el amor que ponen padres, entrenadores, niños, adolescentes para recrear sus momentos, espacios, educar, y dejar valores a sus pupilos, hijos, alumnos, familias. Un contraste alegre por los colores que te reciben al entrar, y te hacen sentir, que todavía hay quienes hacen su mejor labor estén donde estén, y por otro lado, observas un entorno que omites a través del contraste observando todo aquello que te hace sentir bien, y te doblegas en pensar, cuanta generosidad humana hay a través de cada esfuerzo por sembrar esperanza.
Se siente importancia, cuanto todavía se tiene la capacidad de asombro, se siente gente,  cuando  todavía logras observar lo que abraza cada espacio físico, porque su deslumbre es mayor que aquello que opaca.
Se honra la esperanza, se honra el trabajo, se honra la colaboración, se agradece a la vida la emoción de sentirse parte de la formación de un ser que apenas empieza a discernir, y que con otro tipo de asombro empieza a escoger hacia donde quiere mirar, donde quiere colgar su atención, y aprender a observar también los colores, y no aquello que no es su mejor ángulo.
Se nos detiene el espacio, en el asombro del asombro, en todavía decir, me asombro de lo que somos capaces de vivir, desde la capacidad de ir más allá y crear y educar nuestro intelecto, desde dar votos de esperanza y luz, o para muchos...desde el asombro de decir...no entiendo tu asombro y poder ver más allá...y nos encontramos en la diversidad de corazones, pensares, opiniones y espacios.
Grande es aquel que menos necesita, no el que más tiene...frases de humanos...frases de encuentros...

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