Tener el agrado de observar y comparar y en la estática de shock ya conocido, leído, comentado, escuchado, tener la grandeza y maravillosa capacidad de agradecer lo que intentas no entregar a tu estar, y pensar, esto no soy yo, y por contraste enfoco mi felicidad en unas oreos de vida para llevar alegría a un pequeño que inicia su rodaje del equilibrio, que te regala un abrazo, y empieza a pronunciar tu nombre y ello te llena del éxtasis de vida.
Contrastar la vida significa además de observar lo que acontece, que puedes elegir cambiar la sintonía de aquella frecuencia que te desagrada, cuando por demás, nada puedes cambiar afuera, pero que con la libertad de tu alma, puedas cambiar en ti.
Contrastar no es vivir en distracción y no saber lo que acontece, que por demás, está también en mí, ya que si no, no lo estuviera yo observando, simplemente es así . Es colorear en ti y en quienes circundan tu estar, un mejor enfoque de la dimensión existencial que gira en ti.
Creo en la práctica de sublevarme a un estar mejor, a un estar bien donde estoy, a sentir el placer de amar, comer almendras, sentirme que vivo en el resplandor de la vida perfecta, y que aún en lo humano, seguimos siendo seres espirituales, y que lo fácil, no es contrastar cuando todo es bonito, alegre y feliz, lo realmente satisfactorio es saber hacerlo, justo cuando aquello que molesta, que disgusta y quizás entristezca, te esté tocando los sentimientos de color gris.
Feliz de andar, feliz de pertenecer al mundo humano cambiante, feliz de amar, de ser amada, y de tener la dicha de volver al sucumbir en el contraste de ...estoy donde estoy y estoy bien, donde esté y con quien esté.
De la mano de los ángeles y de la energía de Dios Padre.
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