Doy entrada a un intentar entender lo complejo de una relación amorosa de pareja.
Detengo palabras, acciones, reacciones, reencuentros, tremenduras, picardías, sonrisas, mezcladas con vacios y caidas emocionales por el movimiento que se ha propiciado y no se había comprendido.
Pienso, ensayo, detengo y compilo, y me adentro en intentar encontrar una respuesta, un entender, una palabra màgica para calmar los corazones distraidos de su realidad inmersos en el andar del afàn de no detenerse en la simpleza de la vida, pasear, amar, comer, compartir, reir, desde el regalo que nos da un ser de compartir la experiencia del crecer, experimentar y jugar a ser adultos responsables de nuestra propia vida, otra vez desde la libertad de entender...que nadie nos pertence, como a nadie pertenecemos.
No hay palabra más màgica que el amor como origen de si mismo, mas integro que el que pueda regalarme a través de otros, mas denso que la misma existencia física, es solo desde el amor donde todo comienza y desde donde todo se forma, se origina, se crees, se construye.
No hay otra palabra mágica sino el conscientizar, la libertad de ser y dejar ser, de respetarnos y respetar, de alegrarnos y alegrar, de ser felices y dar felicidad.
Las relaciones es un continuar la danza del estar, de la rueda de la comparsa de entablar y continuar, y saborear el disfrute de que somos así y el otro es así, y solo podemos unirnos para generar otra energía en común y compartida, pero donde yo soy yo y tu eres tu.
Hoy es un día, y mañana es diferente, hoy se ama, mañana será diferente, y cada día la danza varía aunque llevemos el mismo traje, el movimiento cambia, toma el hoy que es lo único cierto .
Extiende tu mano mientras el amor de señales de latidos, abraza a quien te acompaña mientras sean esperanza y letras para volver a fundir otra nueva historia de amor.
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