Andante y ligera suena la versatilidad del estar en el sentimiento de alguien que te confía su sentir, y ríes de sus anécdotas a la vez que con alegría y compaginar, sueltas alguna palabra que entrelaza un mejor sentir para continuar y avanzar la escalada del camino de la galaxia de vida que per corremos a diario.
Te vuelves a deleitar con ese gusto de disfrutar el poder estar y converger el abismo de haberlo logrado en ese vaivén de vida.
Miras a tu alrededor y te percatas de que hay seres con situaciones profundas de vidas y te alegras de ver que siguen su andar, y logran también converger con algunas sonrisas que las acompañan.
Disfrutar esa edad en donde se saborea la vida es henchirse el corazón y agradecer por llegar a esta historia y momento, y te vuelves a concentrar en el relato de la historia a escuchar, que alimenta tu libro de alma, que reanima el aligerar las cargas, que subleva la sensación de la traición prestablecida y desfigurada de seres que amas, que te aman, y que son seres de sistema.
Te vuelves a enfocar en la historia de la causa del encuentro y vuelves a sonreír por ser la afortunada que escuchas y que con algo de impulso , logras dejar palabras de engranaje, palabras de ancla, palabras de remolque y logras entonces activar el motor de la confianza y del entusiasmo para seguir al próximo encuentro del viaje de hoy, y te vuelves a voltear y te enorgulleces de la elevación del ser, por estar y existir, por tener y ser.
Feliz andante de historias, feliz caminante de encuentros, feliz inquietud mermada en la calma de un grato y exquisito encuentro de historias de camino.
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