Entono la inquietud y le subo el tono a la esperanza, entono la preocupación y le subo el tono a la ocupación, entono el desamor y le subo el tono al amor, y sigo cantanto lo que voy sintiendo y voy subiendo el tono hacia la mas alta vibración que pueda llegar, y es allí donde me miro y reencuentro, donde me miro y me reconozco, donde me vuelvo a mirar y me reflejo desde la bendición de la vida y el recorrer en ella, desde la suerte de tenerla y además de andarla, desde la emoción de escribirla y además de leerla, desde la añoranza de aquello que me gusta con demasía y la ilusión de revivirlo, desde el siempre conocimiento de la libertad de escogerlo, pensarlo y hacerlo, desde lo siempre humano, gentil y también hostil de cada reacción para luego volver a accionar hacia lo que sí soy, siempre yo, siempre tú, siempre todos.
Sigamos entonando el cantar de lo bueno, y aclarando al igual que el despertar, cada encuentro de vida, cada extasis que nos embriague de alegría, y tomemos de cada menos , un poco menos, y de cada más, un poco más.
Toma la vida, tomate a ti con todas tus versiones, toma a quienes están, a quienes no, y a quienes quisieras...permítete inlcuirte en la alegría de vivir.
Experenciando vamos, en el encuentro de luz,
Buen y alegre día de andar,
Mirella Olivieri
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