El detenerse en el espacio y volar al lugar mágico es cuestión de tocar justo el botón del silencio en donde todo aflora acallando y calmando cada emoción, la del corazón, la de la mente y la humana que ruge y asalta en la transformación del sin sabor y en esa furia detonante en la elevación en su máxima potencia de solo razón y un Dios que no explica ni entiende .
En el botón del silencio , aquel que dice , al aire , y todo comienza , se escucha en esa calma , como se visualiza lo que es como es ,y creado para esa creación, desde cada libre albedrío humano , dado por ese Dios para el cual todos somos uno y sin el juicio del bien o el mal .
Tocamos el botón para simular también la comprensión desde aquello humano que implora y no compagina , que pide y no vive, porque solo alimenta aquello que también es de Dios pero que no gusta ni es en el deseo de lo que se quiere pero desde el siempre juicio sin contemplación .
Se renueva el voto del silencio que nos pide el nuevo código de presentación, ese oculto , el que solo el alma puede reconocer .
Permanece en el silencio hasta que el ruido mundano apague el botón y se pueda recordar este espacio en cada elevación dispersa , humana, real y necesaria.
Un simple ir y venir , subir y bajar y el aquiete en la reflexión, hoy ? A cuál botón le sumo tiempo y sentir ? A cuál permito más presencia?
Este vuelve a ser el libre albedrío de poder en donde Dios nos pone a crear nuestra propia y nueva realidad .
Mirella